La evolución histórica de esta rama del derecho es fundamental para identificar los elementos esenciales que la caracterizan, por lo que Gómez de Silva alude a la organización agraria prehispánica, destaca los aspectos más relevantes relacionados con la Conquista, revisa la distribución de la tenencia de las tierras durante la Colonia, el impacto que causó la lucha de Independencia y los efectos de la Revolución hasta llegar a la gestación de la Carta Magna.
Durante las fases históricas antes mencionadas se generaron importantes ordenamientos jurídicos, como la Ley Agraria de 1915, la cual se considera antecedente inmediato de la Constitución de 1917 por su trascendencia en la incorporación del derecho agrario.
Algunos de los conceptos básicos que formaron parte de la temática de la iniciativa constitucional fueron la expropiación, la creación de ejidos, el reconocimiento de las comunidades, la explotación colectiva e individual, el derecho de la nación sobre los recursos del subsuelo (minas y petróleo) y la posibilidad de concesionarlos a particulares tanto nacionales como extranjeros, y el derecho de los extranjeros para adquirir propiedades rústicas. A partir de todos estos hechos y más, aunado a un arduo trabajo legislativo, se obtuvo el texto original del artículo 27 que sintetiza el proceso histórico del agrarismo.
